|
El 25 de agosto de 1825 en Florida una asamblea proclamó la
independencia de la Provincia Oriental de Portugal y su unión a las
demás Provincias Unidas del Río de la Plata, poniendo fin al proceso
iniciado por los 33 Orientales y su Cruzada Libertadora.
La declaratoria consta de la ley de independencia, la de unión y pabellón, aprobándose también otras leyes importantes.
El
25 de agosto de 2008 se celebró el 183 aniversario, como es costumbre
con un acto en el lugar en donde fue proclamada. Como corresponde, el
Estado envía a sus representantes a rememorar dicha fecha.
El
Estado uruguayo es una República que adopto la forma democrática
representativa para llevar las riendas de este, por ende al acto de la
fecha concurrió el Presidente de turno y su comitiva para hacer uso de
la palabra.
¿Qué espera un ciudadano uruguayo de las palabras de su representante, en una fecha patria?
Que
año a año nos remarquen la importancia de los hechos que acontecieron
en estas tierras, cosa fundamental para saber lo que fuimos y lo que
somos. Asimismo es fundamental reivindicar permanentemente que un
puñado de personas con iniciativa es capaz de cambiar su realidad y
hacer historia. El ejemplo de aquella fecha no tiene como único
objetivo un recuerdo nostálgico de algo que ya fue. Por el contrario,
la clave está en transmitirle a las nuevas generaciones que como en
aquella gesta, la única manera de lograr que este país sea un país cada
vez más independiente, es con el involucramiento de todos en la causa.
Por
lo tanto, en estas circunstancias nuestros gobernantes deben despojarse
totalmente de sus sentimientos políticos particulares. Éstos son
totalmente válidos para la lucha política cotidiana, pero nunca deben
invadir el sagrado lugar que una república dedica a rememorar fechas y
hechos históricos que nos involucran a todos los uruguayos.
No
hay que rebajarse y caer en la tentación del discurso fácil; caer en él
lastima a las instituciones, le hace daño al sistema democrático y al
sistema político, enoja, incita a revanchismos, en definitiva, el
Uruguay pierde la grandeza que será siempre imprescindible en esas
fechas.
El ministro de Vivienda Ordenamiento Territorial y
Medioambiente, dedico su oratoria a resaltar los logros de la actual
administración, entre otras frases dijo que: "hay muchos motivos para
festejar".
Nosotros tenemos una visión del político muy
distinta. Siempre que exista una persona que sufre por injusticas,
ningún político a nuestro entender debe permitirse festejar. Si un
político sólo quiere festejar, dudamos que sea un buen político. El
político debe siempre estar desconforme. El político es un servidor
público, lo cual implica desprendimiento personal, honestidad,
dedicación a tiempo completo. No da el tiempo para festejar ya que
siempre hay algo para mejorar, en lo cual trabajar.
Mucho más
triste es que nuestros representantes efectúen un recuento de supuestas
“reformas” que en algunos casos tienen menos de un año de aplicación.
Señores, las fechas patrias son para rememorar hechos que hacen grande
a nuestro país y lejos están de prestarse para “festejar” pequeños
intentos de reforma que todavía no se sabe si el pueblo uruguayo
mantendrá en pie. A nuestro entender, francamente no tienen derecho a
despreciar al Uruguay de esa manera.
Trackback(0)
TrackBack URI for this entry
Comentarios
 |